Ya hace años que la publicidad es mejor que la programación. Los anuncios de calidad comprimen el golpe de la imagen y la densidad lírica. Es la única grieta por la que entra lo moderno y lo limpio, acaso sólo sucias las suelas de los zapatos, en la televisión. Porque los blogs ya arden la publicidad desde la noche de los tiempos del módem.
Además es la picota del reciclaje y de la herencia. La música clásica tiene su único aforo cumplido en estos cuentos/poemas/cortometrajes/performances y visten la épica y el patetismo. A veces dan ganas de que Isolda reaparezca. Por lo bajo y como botón de muestra, recuerdo un anuncio de Vodafone acompañado de la rapsodia húngara nº 2 de Liszt que animaba a saltar del sofá, desairando la cena, e intentar con la novia por el talle valses espídicos que, por razones de supervivencia sentimental, fui capaz de reprimir a tiempo.
Últimamente se han ido a por los mitos del siglo XX: un anuncio de Seat con texto de Cortázar, otro del que no recuerdo el producto con letra de Lenon; esta semana Citroën versiona Blowin´ in the Wind. Todos tótems de la contra, lares del otro mundo mejor que mi generación ha bajado del retablo a la ecología, el 0,7 y el voluntariado.
Pero igual les ha escocido y no ha faltado quien se rasgue las rastas por prostituir a los maestros. Yo creo que les han hecho publicidad y que se revuelven en la tumba; pero como no tienen billete de vuelta, mejor que algún alma fértil levante las orejas al oír «tú eres el regalado» en la voz de belgicano y que por ahí tire del cabo, quién sabe.
El último anuncio/obra es el de Repsol y los tatuajes (http://es.youtube.com/watch?v=BwpWWRQyjts), con un guión bueno y sencillo que tiene sus efectos. Los dibujos en la piel son estupendos y, como una revolera al final de tanda, dejan la atención virada y queda, porque estos sí han sabido engancharse al trineo y apelan al futuro al que nos acompañarán. No utilizan los mitos de la contra, aspiran a un sacerdocio ofidio y vampiro.
Pero siempre ha habido clases y los hay que apelan a una sentimentalidad de formica recurrente, cotidiana con lentejuelas y tres pistas. Porque lo último de Endesa (http://es.youtube.com/watch?v=TjNugBtGK3U) saca a estos niños paternales, límpidos y revolucionarios, a lomos de elefantes camino de Saturno. ¡Qué lejos de la juerga de Ikea: «esto no se hace (…) me vas a dar un disgusto…!». Y para los hijos de mis hijos: se queda uno más con la sensación del grillete del recibo de la luz que de perpetuación del Homo Ludis.
jueves, 29 de mayo de 2008
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1 comentario:
Lo prometido es deuda, Al. Aquí te dejo aquello de lo que hablamos al calor del verano:
http://www.ucm.es/info/especulo/numero40/inverol.html
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